Residuos agrarios
y similares
Se incluye en este grupo los residuos de las actividades
del llamado sector primario de la economía (agricultura,
ganadería, pesca, actividad forestal y cinegética)
y los producidos por industrias alimenticias, desde los mataderos y las
empresas lácteas hasta las harineras y el tabaco.
La mayor parte de los residuos de estas actividades son
orgánicos:
ramas, paja, restos de animales y plantas, etc. Muchos de ellos se quedan
en el campo y no se pueden considerar residuos porque contribuyen de forma
muy eficaz a mantener los nutrientes del suelo. En algunos bosques aumentan
el riesgo de incendio, pero desde el punto de vista de la ecología,
retirar toda la materia orgánica disminuye la productividad y retrasa
la maduración del ecosistema.
Algunas granjas intensivas y muchas industrias conserveras,
aceiteras o similares generan residuos mucho más contaminantes que,
por su gran volumen o su toxicidad, exigirían tratamientos especiales
y caros.
Tratamiento
de los residuos agrarios
En las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales
casi todos los restos se aprovechaban. Se quemaban para obtener
energía; se usaban para abonar los campos; la paja servía
para alimentar al ganado, etc.
Los métodos modernos de explotación del
campo han convertido en residuos muchos de estos restos antes aprovechables.
Ya no hay ganado que trabaje los campos y la paja ha perdido su valor porque
es más rentable alimentar al ganado con piensos compuestos; los
abonos químicos son más baratos que los orgánicos
que exigen ser manipulados.
La principal dificultad para un aprovechamiento adecuado
de estos residuos es la económica y por eso se deben pensar
incentivos que faciliten su uso. Ayudas a la agricultura ecológica
que usa abonos naturales o al uso de la biomasa para obtener energía.
Otra dificultad importante para la adecuada gestión
de estos residuos es el tamaño y la dispersión de las explotaciones
que muchas veces no tienen capacidad económica suficiente para tratarlos
bien y se convierten en importantes fuentes de contaminación.
Producción
de biogás
Los residuos de estas actividades tienen una alto contenido
energético. Antes se aprovechaban quemándolos, pero en la
actualidad una experiencia muy positiva en algunas regiones ha sido la
obtención de gas metano por la fermentación de la biomasa.
Los restos orgánicos de las explotaciones se acumulan
en un reactor en el que fermentan. En este proceso se produce gas metano
que se quema para dar energía. Si el tamaño de la explotación
es suficiente puede abastecerse de energía y en los países
del tercer mundo está siendo la fuente principal de energía
de muchas familias que no tienen acceso a suministros comerciales de combustible
o electricidad.

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